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«Es hora de romper Amazon. Los monopolios están mal», escribió Elon Musk en un tweet dirigido al CEO de Amazon Jeff Bezos y al ex reportero del New York Times Alex Berenson.

Musk publicó este comentario el pasado 5 de junio en respuesta a un tweet de Berenson, periodista muy crítico ante la gestión del gobierno de Donal Trump de la pandemia de coronavirus COVID-19. Alex Berenson afirmó que Amazon había bloqueado la venta de la primera entrega de su nuevo libro, “Verdades no declaradas sobre COVID-19 y Lockdowns”.

Mientras tanto en Europa, una plataforma de computación en la nube busca romper la dependencia que en Europa tenemos actualmente de Silicon Valley. Este proyecto tomará forma en las próximas semanas cuando un grupo de 22 compañías francesas y alemanas establezcan una entidad legal para administrarla. El proyecto se llama Gaia-X.

Las dos economías más grandes de la Unión Europea han planteado la cuestión de dónde se alojan y procesan los datos, tanto en materia de soberanía como de seguridad. El lanzamiento de Gaia-X está previsto para principios de 2021. Entre las empresas involucradas en el desarrollo de la plataforma se encuentran SAP, Deutsche Telekom, Siemens y Bosch de Alemania y Atos de Francia. Atos que fue presidida anteriormente por el Comisionado Europeo Thierry Breton.

En principio puede parecer que la Comisión Europea despierta de su letargo y comienza a tomar conciencia de la importancia que la UE en su conjunto debe de tener soberanía no solo sobre la nube, sino sobre el desarrollo industrial asociado a la #ciberseguridad, a la  #seguridaddelainformacion y al sector de la electrónica industrial y equipos de telecomunicaciones. Empresas como Nokkia; Alcatel o Ericcson que a finales del siglo pasado y principios del XXI eran europeas, hoy están en manos total o parcialmente de terceros países, normalmente asiáticos, con la debilidad que ello lleva aparejado para una economía como la europea, donde el valor del dato y de la información es clave para el desarrollo industrial, social y democrático de nuestras sociedades. Tener las investigaciones de cualquier sector en servidores de terceros países con reglas de terceros países, representa una vulnerabilidad y una amenaza muy grave para Europa.

El proyecto Gaia-X es un primer paso esperanzador, pero la Comisión Europea debe permanecer vigilante, para que este proyecto sea neutro al margen del interés de empresas multinacionales, aunque sean europeas. Porqué hoy son europeas, pero mañana pueden no serlo. Es una oportunidad para comenzar a construir el desarrollo de una sociedad digital con otros parámetros, otras reglas y otra ética más allá del mercantilismo puro y del control estratégico de la información.

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