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Ayer estuve viendo un documental sobre la certeza de sufrir un tsunami en las costas andaluzas y portuguesas. No se sabe con seguridad cuando pasará, pero sí que sucederá tarde o temprano. De hecho, se han realizado estudios que confirman que ya se han producido en estas zonas al menos siete tsunamis devastadores en los últimos 2000 años. El último en el siglo XVIII.

Algunas poblaciones costeras se preparan, muy pocas la verdad, sólo una o dos en Portugal. El resto no hace nada. Este tema es muy serio. La población no está preparada. No sabrá qué hacer cuando alguna de las múltiples fallas existentes frente al golfo de Cádiz provoque la fatídica ola. Las autoridades locales, regionales y nacionales, aunque han sido informadas de este asunto piensan que esto no va con ellos. Que es algo que solo pasa “allá por Asia”. Por tanto, como es de imaginar, no han preparado planes de contingencia para facilitar la educación de la población, la creación de bastiones elevados a los que la población pueda ir para salvarse o, simplemente, ni siquiera se han tomado la molestia de generar una normativa, una señalética que oriente a la población cuando se encuentre con un terremoto que genere una ola gigante, etc. En definitiva, hacen caso omiso de las recomendaciones que los expertos en la materia hacen sobre este riesgo.

Me ha sido imposible no generar en mi mente un paralelismo con el “tsunami digital” que supondrá para la mayoría de las organizaciones el momento de sufrir una brecha de seguridad y no haberse preparado para ello.

Al igual que los gestores en la casi totalidad de las poblaciones potencialmente amenazadas por el tsunami natural, los directivos y propietarios de la mayoría de las organizaciones piensan que esto de la ciberdelincuencia no va con ellos. La respuesta casualmente es la misma. “Esto no nos va a pasar a nosotros. ¿Quién se va a fijar en nuestra organización? Esto le pasa a otros”.

Lo que es seguro es que te va a pasar. Y disculpa si ahora te tuteo. Lo hago pues confío en que tomes esto como el consejo de un amigo. Tarde o temprano tu organización tendrá un problema de seguridad con la información. Si no se forma adecuadamente a los empleados el riesgo aumenta significativamente. Si no se establecen los planes de contingencia adecuados, la respuesta de tu organización, con total seguridad, será deficiente y no servirá para atenuar el desastre que el terremoto (brecha de seguridad) y las consecuencias económicas derivadas de éste y del tsunami posterior (crisis de credibilidad, pérdida de confianza, pérdida de clientes, etc.) traerán a tu organización pudiendo arrasar con todo lo que, con tanto esfuerzo, has construido durante los últimos años.

Hazme caso y escucha con más atención a los técnicos de tu organización cuando te hablan de las necesidades que tienen para minimizar los riesgos asociados a una brecha de seguridad. No permitas que tu organización sea asolada por un “tsunami digital”.

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